Entrevista a Karim Mussi Saffie

“El vino es un lente que te permite hacer foco sobre las cuestiones importantes de la vida”

Esta es la reflexión de Karim Mussi Saffie, enólogo de Alpasión. Los invitamos a conocerlo y descubrir en profundidad como piensa este actor fundamental del proyecto.

Realizar una entrevista de corte personal es siempre un desafío para un periodista. Siempre hay varias barreras para romper, sobre todo porque por lo general cuando nos sentamos a dialogar con el entrevistado es la primera vez que lo vemos, es decir que lo estamos conociendo realmente. El único antecedente previo que tenemos de él es referencial y como resultado de la investigación, pero en realidad ese encuentro es una aventura que nos invita a descubrir quién es la persona que tenemos en frente.

Trate de llegar lo más puntual posible, el enólogo de Alpasión es una persona ocupada y el tiempo para esta charla debía ser justo. Su oficina ubicada en Coquimbito, Maipú, es un espacio único. Una especie de Bodega antigua refaccionada que llama la atención por su antigua vegetación y por la distribución de los grandes espacios. Después de estacionar, esperé mientras mi entrevistado terminaba de almorzar. Él estaba en ese momento atendiendo a unos visitantes que venían desde Estados Unidos, me integraron a la mesa para poder tomar algunas fotos de lo que allí estaba sucediendo.

“Estas reuniones son intelectualmente my exigente. Es tanto lo que hacemos por hablar de los vinos, por sonreír, por hacer chistes, por que la comida esté impecable… Todas esas cosas son un esfuerzo, entonces cuando se van los visitantes pasa como con en el teatro, se apaga la luz y te querés ir a tu casa a descansar”, explica Karim en relación al almuerzo del día.

A primera vista, es una persona dura en su aspecto y su mirada. Cuando descubro cierta acides en su discurso logro sacarle una sonrisa entre pregunta y pregunta. Así es como durante una hora él logró hablar y filosofar sobre la vida, su trabajo, su familia y el proyecto al cual asesora y lo llena de felicidad que es Alpasión. De perfil ecléctico, le gusta la parte técnica del vino y la comercial, pero asegura que se siente más cómodo con sus aptitudes humanísticas. “Creo que si escribiera o hablara sería más fácil para mi. Las ciencias duras y la filosofía están unidas por detrás”, remata.

Es difícil hacer una autobiografía pero Quién es Karim?

“En argentina somos naturalmente humildes. Acá no hay un premio para el que le va bien, entonces uno trata de tener perfil bajo y ser callado. A eso sumale que este negocio te hace humilde porque no hay una relación proporcional entre esfuerzo, capacidad intelectual y resultado. Vos podes hacer un gran esfuerzo, ser un gran enólogo y tal vez no tener éxito con los vinos. No sabes si mañana vas a conseguir un vino igual de rico que el que tenés hoy”.

En el contexto de esta pregunta el enólogo comienza a explicar los abismos que nos diferencian de otras culturas. “Los anglosajones tienen una relación distinta con el éxito por que ellos premian el éxito. Hay un código moral donde la gente cree que sos exitoso por que hiciste algo bien. Acá si te ven manejando un Mercedes Benz creen que sos un garca, o un ladrón o un político. Incluso en otros países la gente disfruta del éxito porque nadie les va a ir a sacar tu plata, nadie les va a robar. Mientras que acá uno tiene que tomarse las cosas de manera distinta. Hablar en primera persona es algo a lo que no estamos acostumbrado”, termina de redondear.

Es que en estos primero quince minutos de charla queda claro que Karim se siente más cómodo con la pregunta ¿Quién te gustaría ser? “Alguien que trabaja de esto, que lo toma como una forma de vida, que trata de ser honesto con los procesos y de ser responsable con las decisiones”, responde concretamente.

Karim divide su dimensión laboral en dos. Una que es la más fría que puede ser llevada con un “excel” y otra más humana que es “la exacerbación de todos los placeres relacionados al vino. Yo creo que una de las suertes de poder trabajar en esto, es que busco saber quién quiero ser. Puedo estar un día tomándome un porrón con los albañiles que están arreglando la bodega y un par de días más tarde estar con mi mejor ropa en un restorán de tres estrellas Michelin en Nueva York presentando un vino frente a la gente más chic de E.E.U.U. Esos extremos demandan una plasticidad personal bastante grande y son enriquecedores desde el punto de vista humano e intelectual”. Este profesional del vino asegura que vivir esas experiencias extremas logran capitalizarse sentimental e intelectualmente.

La pregunta queda definida así: “me gustaría ser la misma persona con el agregado de los años y la experiencia de este negocio”. Claro lo que pasa es que la experiencia en el mundo del vino se vive cosecha a cosecha y estos procesos no pueden acelerarse entonces ese quien soy y ese querer ser siempre queda atado al proceso biológico de la vid, porque la experiencia viene a cuenta gotas. Es en este punto cuando empezamos a filosofar de la vida: “El objetivo es llegar a viejos con el mayor conocimiento acumulado, eso está totalmente relacionado a un sentido de trascendencia, en definitiva la industria de la vid deja como legado elementos y herramientas que están totalmente vinculados. En 100 años educaste a tus hijos y a tus nietos en el vino, dejaste un viñedo plantado que tiene la misma antigüedad que tu vida y un historial de vinos hechos que pueden añejar”. Auto exigente hasta la manía, Mussi se siente en el principio de su carrera comenzó en 1999 y lleva en su historial sólo 14 cosechas.

La intensidad de la charla se va elevando a medida que las preguntas van surgiendo y es así como llega el momento de definir la palabra pasión. “Para mi es hacer lo que te gusta, pero hacerlo bien, independientemente de los resultados y del reconocimiento monetario. Es casi una cuestión ética. Todo el reconocimiento personal o monetario que vos puedas tener por tu trabajo es una consecuencia de lo bien que vos hagas las cosas, pero no es el objetivo. El objetivo real es hacer un vino rico por mi mismo”.

Siempre supiste que querías ser enólogo?

“No! (…risas…). Yo estudié ingeniería industrial, me gustaba el vino como consumidor. La cercanía con el vino fue algo natural. Lo que yo nunca me imagine fue el lugar protagónico que ocuparía en el mundo del vino. Me imaginaba más en una parte de procesos complementarios. De hecho las dos primeras cosechas no las hice solo, me acompañó un enólogo amigo y fui aprendiendo y me fue gustando ese proceso creativo. Creo que el vino tiene un compromiso físico y personal que es el de involucrarte en el proceso, arremangarte y hacer el vino. Vos manejar el camión, vos cosechar la uva. Ese compromiso físico es lo que hace de la enología un oficio tan noble. Por que estás involucrado con tu parte intelectual, tu parte física y tu parte emocional”.

Ahora el verdadero desafío es definir el amor y como se ve representado en su trabajo

“El amor está relacionado con la pasión. Yo creo que uno activa al otro, pero en definitiva el resultado es el mismo. Yo el amor lo siento representado de manera carnal. Quizás la pasión está más relacionada a mi trabajo. Por ejemplo, yo no tengo pasión por la familia. Viste esas personas que se describen como apasionados de la familia… Buen padre, buen amigo. Yo creo que se desconoce como humano, porque nadie es el mejor padre, el mejor amigo, el mejor hermano ni el mejor hijo. Creo que hay una forma indefinida de medir las relaciones que es a través del amor. Mientras que la pasión puede estar un poco más delimitada por el alcance del resto de las cosas que están relacionadas con el trabajo”.

Cuál es la mejor parte de trabajar en Alpasión?

“Poder canalizar la pasión y el amor de un montón de gente diversa y transformarla en una botella de vino. La situación que se da en este proyecto es que todos trabajan de dueños, pero ninguno de enólogo y ninguno es el único dueño. El beneficio es que me dan la responsabilidad de transformar el amor y la pasión que ellos tienen en una botella del mejor vino posible. Creo que esa es la síntesis del por qué yo me siento cómodo trabajando con ellos”.

Qué te hace sentir mejor ser dueño o asesor?

“Son complementarios, yo nunca pensé que me iba a dedicar al asesoramiento y fue una cosa que se dio de forma natural. Y creo que lo bueno es que nunca dejaría de hacer ninguna de las dos cosas. Mi propio proyecto es como el carril principal por donde se canalizan todos mis desafíos intelectuales y mi ambición empresaria que es hacer el mejor vino posible y tener una empresa rentable. Cuando te ofrecen trabajar para otros proyectos se amplia el horizonte de esos límites porque me permite trabajar en lugares distintos, con personas distintas con objetivos distintos y termino enriqueciendo mi propio trabajo”.

Cuándo haces un vino cuál es la mejor parte del proceso?

“Lo más reconfortante es cuando en una degustación a 10.000 kilómetros de tu casa alguien abre una botella de tu vino. Y te cuenta que lo compro hace 10 años, lo guardo en su cava para abrirlo en una ocasión especial y lo hace delante tuyo. Y vos mientras tanto estás muerto de miedo pensando en cómo estará el vino, cómo lo habrá guardado, habrá estado a la temperatura correcta…. el corcho cómo estará. De pronto abre el vino y está fantástico”.

Y eso te pasa seguido…

“Si me pasa cada vez más seguido. Eso es para mi la parte más disfrutable del proceso. Que esta relacionado el sentido de trascendencia, es decir algo que vos hiciste hace 10 años perdura en el presente. Eso reactiva el ciclo del vino, y cada vez querés hacer vinos que añejen mejor y que la gente pueda disfrutar mucho tiempo después de haberlo lo hecho”.

Que consejo le darías a alguien que se está iniciando la cata de vinos? Cómo puede potenciar al máximo su experiencia?

“Que tomen mucho vino! (….risas…) Yo creo que la única forma de entrenarse es la periodicidad y la regularidad con que uno deguste vinos. Creo que la gente que más sabe de vinos es aquella que los toma con más frecuencia y los disfruta de la mejor manera. Eso no significa poner al vino e una situación inalcanzable, como si fuera una deidad. Al contrario el vino es lo más masivo que existe, porque que cubre cualquier segmento social. El vino hace feliz a un montón de gente diferente, por eso debe ser tomado con la mayor frecuencia posible, en su justa medida. Además es tan importante tomarlo a la temperatura y en la copa correcta como con la compañía y la comida que corresponde”.

Pregunta: Cuáles son tus expectativas para el proyecto Alpasión?

“Creo que mis expectativas son cubrir sus expectativas. Yo creo que ellos tiene expectativas del negocio que están muy relacionadas a la calidad. Lo cual es bueno, también hay objetivos relacionados al éxito comercial para que sea sustentable, y creo que hay expectativas en relación a la trascendencia lo cual hace de Alpasión un proyecto muy disfrutable. Ese sentido de largo plazo, que ellos tienen me pone a mi en una situación ideal, tratando siempre de hacer el trabajo lo mejor que corresponde y poder estar feliz dentro de 15 años tomando el vino con ellos”.

Pregunta: Descubro en esta charla que sos una persona sumamente autoexigente…

“La autoexigencia y las obsesiones casi que se dan de manera espontánea. El tema es como orientar tus esfuerzos para conseguir algo que te haga mejor a vos y a la gente. Es una posición bastante libertaria pero en definitiva no hay riesgo en ser autoexigente. Es importante poder controlarlo para que esa conducta no te lleve a limites indeseados como cometer un acto inmoral. Mientras te lleve a ser mejor persona y te motive prefiero un loco y no mil mediocres. Yo admiro a esa gente, me guío a través de ellos, son mi referencia para no caer en la mediocridad o el conformismo”.

Pregunta: Estás en contra del conformismo…

“Es muy cómodo ser mediocre. De hecho hay gente que es mucho más feliz así. Yo estoy todos los días pensando en como Argentina puede ser un mejor país, como hago mejor vino, cuando se va a curar el cáncer y como podemos hacer para recuperar las Malvinas sin una guerra. A ese nivel de alcance llegan mis pensamientos. Ser autoexigente es el motor para que uno haga las cosas bien siempre. Cuando a eso le pones un loco al lado del otro generas la competencia y esta buenísimos. Eso es lo que pasa en la industria del vino”.

Pregunta: Por qué?

“Porque nadie se pone triste por el buen vino que hace el otro, yo me pongo contento porque como consumidor me gusta que otros hagan buen vino. A su vez me corren la vara del negocio. Es decir que tengo que hacer tan buenos vinos como mis competidores, entonces dejas de verlo como un competencia sino como algo sano. Es una carrera como en la vida, eso es lo bueno de tener un límite que es que todos nos vamos a morir. Por eso en vez de estar triste por eso hay que apurarse para hacer las cosas bien y pasarla bien entre medio. El vino es un lente que te permite hacer foco sobre las cuestiones importantes de la vida”.

En el momento de elegir el vino qué preferís: blanco, tinto o cerveza.

“En ese orden (…risas…). Si fuera por elegir mis bebidas preferidas sería primero whisky, segundo blanco, tercero tinto y cuarto cerveza. Yo antes tomaba al revés empezaba por la cerveza, seguía con el vino y terminaba con un whisky. Lo que pasa es que el whisky es peligroso. He aprendido de buenos borrachos que hay que empezar con las bebidas más duras para después terminar con las mas suaves”.

Entonces un aperitivo sería un buen whisky…

Sí tipo 6 o 7 de la tarde. El whisky es una bebida que se puede tomar en soledad y se disfruta, es mezquina. Después el vino está asociado a un proceso largo que incluye comida y compañía. Y la cerveza es la diferencia entre leer un libro y
ver TV. Te puedo decir que después de estar todo un día laburando con el vino, probando 50 barricas, armando un corte, fraccionando el vino, volviendo probar… Lo único que quiero es llegar a mi casa, tomarme un porrón helado y no pensar en nada”.

By Diana Codina

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